Como encontrar la motivación y manenerla - Las MEJORES TÉCNICAS

Como encontrar y mantener la motivación en tu vida

Como encontrar y mantener la motivación en tu vida
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Sabes que tienes muchas cosas que hacer pero no consigues ese impulso, esa chispa para arrancar o esa fuerza para concluirlo. A veces te invaden sentimientos de frustración, ansiedad y culpa. El estrés entonces empeora las cosas porque estás agotado.

¿Cómo puedes encontrar la motivación para concretar todas esas cosas pendientes o que deseas?

Sabemos que de entrada no se ve sencillo, pero aquí podrás conseguir varias recomendaciones que te pueden ser muy útiles a la hora de enfrentar esa dificultad.

Significado de motivación

Para dar con ese impulso que tanto deseas es importante, ante todo, saber qué se entiende por motivación. Estar motivado es activarse a causa de un incentivo y orientar nuestro comportamiento en pos de algo de lo cual carecemos o que nos produce placer por el simple hecho de hacerlo.

Alguien motivado realiza actividades en pro de una meta y lo hace porque siente una fuerza que lo impele a actuar. Esa fuerza es un incentivo que puede ser interno o externo. Cuando se está motivado, el cumplimiento de los deberes y la consecución de los sueños personales tienen altísimas probabilidades de concretarse y de generar grandes satisfacciones.

Las personas motivadas con mucha frecuencia tienden a hacer cosas con más calidad, con ese plus que genera más beneficios, aunque no siempre estos sean evidentes e inmediatos. Pero, por sobre todas las cosas, las personas motivadas se sienten mejor consigo mismas que aquellas que no lo están.

En ese sentido, aunque hagas, tarde o temprano, alguna tarea pendiente o cumplas alguna meta, si no estás realmente motivado, la felicidad se te escapa y puedes, incluso, perder el sentido de la vida. En algún momento te preguntarás: ¿de qué me sirve cumplir tantas tareas en mi agenda y de alcanzar tantos objetivos si no me siento pleno y feliz?

No se trata de hacer las cosas por hacerlas, porque son un deber, porque “no queda de otra” o por seguir e imitar a otros. Se trata de hacer la mayor cantidad posible de cosas bajo motivación, sea lo que sea que hagas.

Pero, ¿cómo conseguir ese impulso, cómo descubrir esa motivación?

Las mejores 7 ideas para encontrar la motivación

Conócete a ti mismo

Suena sencillo, pero requiere dedicación.  Es cierto que se ha dicho hasta la saciedad. Ya lo prescribían los Oráculos Caldeos mesopotámicos muchos siglos antes de Cristo y el Oráculo de Delfos en la Antigua Grecia lo tenía inscrito en su entrada. No es nada nuevo, pero es una máxima que forma parte de la sabiduría universal.

Si no te conoces a ti mismo, no puedes hacer emerger en tu interior una verdadera motivación fuerte y duradera. Indaga cuáles son tus gustos, aficiones, habilidades, capacidades, talentos, inclinaciones; cuáles son tus puntos fuertes y débiles, tu luz y tu oscuridad; obsérvate con atención y aprende a escuchar lo que tus emociones, tus imaginaciones y tu cuerpo te piden.

No te saltes este paso. No es nada abstracto, sino algo muy concreto. En él encontrarás todas las claves necesarias.

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Proponte metas

Formula de la manera más específica posible cuál es tu objetivo. Si tienes muchos, dale prioridad a los más importantes.

En fin, jerarquiza. Si no logras visualizar la meta con precisión, no te preocupes. Ve por partes: visualiza esa meta, poco a poco, desde su boceto hasta su versión final sin apresurarte.

Para estas cosas es mejor ir sin prisa pero sin pausa. Las metas nos dan foco y dirección, son las luces que te guían cuando estás apático y sin ganas de nada.

Que tus pequeñas metas se nutran de una Gran Meta

Es mucho más efectivo y satisfactorio si tus pequeñas metas están enmarcadas en un propósito de vida, el cual, por cierto, no tiene que ser ni uno solo ni permanente, pero debe haber alguno siquiera provisional.

Ese propósito vital o existencial es el que te va a llenar de energía y el que dará sentido a todas esas pequeñas acciones o faenas que debes cumplir todos los días.

Por ejemplo, hay personas que tienen (porque así lo han elegido) el propósito de comunicar, entonces van planteándose metas específicas: ser periodista, locutor, animador, bloguero, etc.

Otras personas tienen el propósito de sanar, entonces, según sea el caso, algunos deciden plantearse como objetivo formarse como acupunturista o como médico aleópata, heméopata o, si lo suyo es sanar la mente, psicoterapeuta o constelador familiar u opciones similares.

Y así, algunos quieren que su propósito sea crear belleza, proporcionar justicia, asegurar provisiones, reparar implementos y herramientas, asesorar proyectos, brindar seguridad, etc., y, a partir de allí, van descubriendo metas específicas que los inspiran.

Si tienes metas sostenidas por un propósito de vida, cuando tus ánimos decaigan y estés mal será mucho más fácil volver a conseguir las ganas y la motivación.

Haz una lista de tus necesidades

  • La motivación se activa por nuestras necesidades y carencias.
  • Saberlas con claridad y recordarlas a veces es suficiente incentivo para ponernos en marcha.
  • No reduzcas tus necesidades al plano material. Amplía tu lista a tus necesidades de salud, emocionales, sociales y espirituales.
  • No hagas listas interminables. Sincérate y redúcelas a las prioritarias. Una vez que vayas cubriendo unas, irás teniendo la base para ir por otras.

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Haz una lista de tus incentivos

A veces olvidamos cuáles son los incentivos que nos han llevado a comenzar una tarea. En ocasiones la hemos hecho tantas veces o la iniciamos hace tanto tiempo que se nos pasa por alto las razones que la originaron o, incluso, los beneficios que obtendremos si somos constantes y culminamos lo que comenzamos.

Los incentivos pueden ser objetos, dinero, prestigio, estabilidad. No está mal. Pero cuando la mayor parte de nuestras metas están centradas en esos cuatro incentivos, solemos entrar en crisis con cierta frecuencia o nos cuesta mucho, cada cierto tiempo, encontrar la motivación.

La calidad de vida y la excelencia en los resultados no es la misma en un trabajador motivado solamente por su salario y por el deseo de quedarse en ese puesto de trabajo que los producidos en el caso de aquella persona que lo hace por incentivos más inmateriales, como aportar algo a tu comunidad o país, sentirte útil o creativo, porque encaja con tus ideales sociales, políticos, religiosos, éticos o espirituales o, simplemente, porque te brinda placer la ejecución de dicha labor.

Los que incluyen más incentivos inmateriales tienden a sentirse más satisfechos y obtienen más impulso para lograr sus metas.

Haz cosas que te hagan sentir eficiente y competente

Plantéate metas que, por su naturaleza, te hagan sentir que tienes competencias, esto es, habilidades. Evita o reduce aquellas que te hagan sentir una máquina, un títere o un sonámbulo. Si has logrado conocerte a ti mismo y has ido fijando un propósito de vida, ya puedes pasar a identificar tus competencias o talentos.

Haz todo lo posible por no divorciar talento y trabajo, capacidades y vida cotidiana. Si usas tus talentos te sentirás con frecuencia eficiente y el verte a ti mismo como una persona eficiente te motivará más a seguir adelante y concretar tus sueños.

Haz cosas que te hagan sentir autodeterminado

Cuando haces cosas porque alguien te mandó a hacerlas; cuando sientes que nada depende de ti y que tú dependes de todos; cuando asumes que no tienes poder de decisión, la motivación se hace muy difícil.

Haz cosas que sientas que dependen de ti, cosas que te brinden la sensación de autonomía, libertad y de tener margen de movimientos.

No tiene que ser al estilo “Me siento maniatado: no me dejan salvar el mundo” o “No haré más esto porque no puedo hacer lo que me venga en gana las veces que desee”.

No se trata de desenchufarte del planeta, imponer tu voluntad a los demás ni actuar según el prototipo del “genio incomprendido”.

Es más bien ir aumentando la ejecución de labores que te hagan sentir que ciertas cosas dependen de ti y que tú puedes marcar la diferencia; que, dentro de cierto margen, puedes darle un tono, giro o toque tuyo. Si te asumes como el verdadero generador de la acción, la motivación llegará a ti para quedarse.

Vídeo sobre Motivación

Las mejores 12 ideas para mantener la motivación

Aunque hayas encontrado esa motivación con raíces profundas en un propósito de vida, admitamos que siempre tropezaremos con algunas dificultades. A veces amanecemos con un ánimo desinflado o nos ocurren cosas durante el día que nos afectan y no encontramos las fuerzas para motivarnos.

En otras ocasiones, hay situaciones externas de gran magnitud, verdaderos imponderables que dificultan verle el sentido a la vida, como situaciones políticas, económicas y éticas de la ciudad o el país donde vives.

En fin, en ciertas oportunidades, la motivación se nos escapa.

¿Qué hacer en esas situaciones?

No te preocupes: aquí te brindamos algunas ideas o pistas que seguramente te permitirán salir del atolladero o te recargarán las baterías otra vez.

No te presiones demasiado

El estrés paraliza, enferma y dificulta hacer cualquier actividad de modo eficaz y satisfactorio. Es mejor que aprendas a relajarte mientras te mantienes en movimiento.

Tampoco pienses obsesivamente en los incentivos o recompensas. Aunque a veces recordarlas enciende la motivación, tenerlas demasiado en mente genera presión y reduce la estimulación.

No insistas tanto en las dificultades, no las sobredimensiones para que, entonces, puedas funcionar.

mejores ideas para mantener la motivacion

Enfócate y comprométete

No asumas que eres alguien que está ejecutando una labor que solo se encuentra en el exterior. Eso no da buenos resultados.

Es mucho más potente y sabroso asumir que uno está involucrado o implicado totalmente en esa actividad. Mientras la estés haciendo, la labor y tú son uno solo. Déjate fluir en las acciones necesarias.

Siente que la tarea va de adentro hacia fuera, que la actividad es una prolongación tuya. Si igual la tienes que hacer, asúmela por completo.

Añade con frecuencia alguna novedad

Busca actividades o metas novedosas. Si se trata de la misma actividad, siempre hay la posibilidad de añadirle un detalle, gesto o ángulo nuevos.

La novedad hace que las cosas sean mucho más atractivas. Prueba con una palabra o una frase nuevas, o puede ser un ingrediente extra en tu receta o una nueva manera de presentarla.

Cambia el orden en que haces las cosas o inserta una variación en tu idea o producto. Busca una información distinta acerca de lo que haces o búscala en un lugar diferente. ¡Atrévete y verás los resultados!

Descansa lo suficiente

No es nada inteligente trasnocharte para lograr algo. El cuerpo humano necesita realizar muchísimas cosas que sólo se logran si estás dormido.

Esas cosas son las que van a mantener tus niveles de energía, tu claridad mental óptima, tus sentidos funcionando bien y tu ánimo elevado. Las horas del sueño no se recuperan y así estarías acumulando fallas en tu organismo que te mantendrán siempre desalentado.

Duerme 7 u 8 horas diarias. A veces, incluso, con una siesta de 15 o 20 minutos, uno siente que revive con ímpetus renovados.

Come sano

Muchos creen que dormir y comer bien no tiene nada que ver con la motivación. Totalmente falso.

La calidad de los alimentos se convertirá en una mejor actividad neurológica para pensar, en mejores músculos, en órganos funcionando mejor, en una buena cantidad de energía para realizar todas esas metas que tanto quieres obtener.

No subestimes el poder de los alimentos. Consulta a tu nutricionista y toma tus medidas.

Organiza tus metas en tareas más pequeñas o concretas

Si estás repleto de actividades que debes cumplir, no las visualices en conjunto. Se convertirán en un monstruo. Respira profundo y haz un plan de pequeñas acciones. Verás que cuando cumplas las primeras, te sentirás más motivado para realizar el resto.

No es lo mismo decir: “Tengo que escribir mi trabajo de grado de 150 páginas para optar a licenciado” que decir “haré el esquema del primer capítulo”, “ahora escribiré las primeras 3 páginas del capítulo 1” o “cada dos días haré 1 página” y así.

No es lo mismo decir “Voy a hacer 30 minutos de ejercicios en mi bicicleta fija todos los días” a decir “Hoy haré 2 minutos en mi bicicleta” y luego puedes ir aumentando el tiempo.

No le digas a nadie tu meta o plan hasta que se cumpla

Puede ser que tu caso sea el de esas personas que constantemente le estén contando a todo el mundo lo que harán. Si le cuentas a tus amigos, familiares, jefes, compañeros de trabajo y contactos en las redes tus planes, la energía que debieras invertir en hacerlos, se desvía en anunciarlos.

Esa es la razón por la cual, a pesar de que te sientes con tanta energía cuando se lo confías a los demás, no logras dar el salto y concretarlo como si te faltaran las ganas “a la hora de la verdad”.

Las palabras son energía. No las malgastes. Además, tanta exhibición de planes puede ser indicio de que lo que buscas es aparentar, crear una imagen pública o tratar de convencerte de tus metas. Habla menos y actúa más. Toda esa energía te hará falta.

No lo pienses demasiado

Los resultados son muy pobres y la motivación se asfixia cuando no estás dispuesto a actuar y a ejecutar las acciones concretas hasta que tengas todo perfectamente planificado hasta el más mínimo detalle.

No esperes a que todas las condiciones de tu vida estén cuadradas o listas para comenzar a trabajar en serio por tus metas. No esperes a tener todos los insumos, toda la información para comenzar.

Si tu objetivo descansa en un propósito de vida, hazlo y ve perfeccionando tu proyecto en el camino. La vida requiere que corrijamos sobre la marcha.

Si esperas a obtener el Premio Nobel de Literatura para dar clases o dictar cursos de creación literaria, puede que te quedes esperando y te frustres.

Si esperas reunir todos los libros que se han escrito sobre tu tema de tesis doctoral, quizá la motivación para concretarla se diluya.

¡Muévete!, ¡la vida es ahora!

Incluye los imprevistos en tu planificación

Si vas por la vida pensando que las cosas saldrán justo como las pensaste o planificaste, estás haciendo todo lo que se necesita para ser infeliz.

Si ese es tu caso, replantéate cuál es tu capacidad para lidiar con las sorpresas y cambios rápidos y bruscos de la vida. Cultiva esa cualidad en ti para que tu motivación no decaiga.

Lo sorpresivo es un ingrediente que no puede faltar en tus planes. Por ende, haz espacio en esa lista para unos cuantos factores repentinos.

Haz escalas

Dependiendo de la magnitud y complejidad de tus metas, algunas podrán cumplirse “de un tirón”; en cambio, otras requerirán que hagas paradas en tu viaje y vivas procesos que te permitan retomar tu proyecto. Hay quienes creen que ser constante es avanzar sin parar ni un minuto.

No siempre es así. Por ejemplo, algunos paréntesis te permitirán descansar y recuperarte físicamente; otros te posibilitarán experimentar cosas que te harán madurar y volver con mejores ideas y con una base más sólida; en ocasiones esa suspensión de la labor te hará entrar en contacto con nuevas informaciones, técnicas, métodos y perspectivas que harán que tu meta se cumpla con una gran calidad o que, incluso, te formules objetivos mejores.

No te compares

No está mal escuchar consejos y aprender de la vida de otros. No obstante, en muchas ocasiones las comparaciones suelen hacer mucho daño.

No te desesperes, duelas o frustres porque otros ya se graduaron y tú no, porque otros tienen varias maestrías y tú no, porque otros consiguen dinero más rápido o porque tienen más seguidores en sus redes o porque parecen llevar una vida más placentera que la tuya.

Usa con sabiduría las redes sociales para conectarte con la gente, informarte y estimularte con cosas positivas e inspiradoras.

Y recuerda que la gente, la mayoría de las veces, muestra en las redes una imagen pública determinada que puede dar una idea muy errónea de cómo es su día a día. Cada quien tiene su propio ritmo. ¿Cambiar de profesión a los 30 o 40 años? ¿Por qué no? No te obligues a seguir el orden de lo que se supone que es una vida perfecta. Crea tu propio orden, impón tu ritmo personal y disfruta esa aventura.

Ejercítate

Una simple caminata, correr 15 o 20 minutos, hacer una pequeña rutina en la bicicleta o unos pocos abdominales en tu propia casa, pueden darte ese empujón que tanto necesitas.

El ejercicio físico aumentará tus niveles de endorfinas, serotonina, encefalinas, dopamina y norepinefrina, lo cual te hará sentir genial. Sal con tus amigos a la piscina una mañana o sube una montaña.

No tomes ese día el bus o el subterráneo y camina por el bulevar o por las aceras gozando el camino. Esas pequeñas acciones pueden reactivarte totalmente y reencontrar esa fuerza de voluntad que te hacía falta.

¡Comienza ahora! ¡No esperes más! Y ten en mente las palabras de Wolfgang von Goethe, el gran poeta y novelista alemán:

“Emprende todo lo que puedas hacer o hayas soñado que puedes hacer. El arrojo lleva consigo genio, fuerza y magia”

Referencias

http://www.wordreference.com/definicion/motivaci%C3%B3n

http://reme.uji.es/articulos/pa0001/texto.html

http://www.webconsultas.com/mente-y-emociones/emociones-y-autoayuda/teorias-y-tipos-de-motivacion-6641

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